La Sala Bassas presenta una exposición colectiva de artistas que trabajan en lo que fue la fábrica de tejidos Grober.

22 de Febrero de 2009

En el cruce de las calles Betlem con Pérez Galdós, en la parte norte de Gracia, hay un gran edificio en el que había estado la importante fábrica de tejidos Grober, con sucursales en Girona y otras localidades. Como otros edificios industriales de Cataluña, éste, y sin intervención alguna por parte de las administraciones, ha encontrado un nuevo uso como centro de trabajo de algunos de los artistas más interesantes de la actualidad.

El primero en llegar fue el mallorquín Sebastià Ramis, hace unos veinte años; le siguió el Taller de serigrafía Vallirana, de Oriol Tresserra i Xavier Todó, y hace unos tres años, en los bajos del edificio, se instalaron Quel Doblas y Andreu Planas, pintores y escultores, después de una larga estancia en el Ampurdán.

Ahora, todos los citados más Lissi Bargalló, vinculada personalmente al Taller Vallirana, exhiben su obra reciente en la Sala Bassas, muy cercana al edificio Grober, y llamada a ser una de las galerías más interesantes de la nueva Barcelona.

Andreu Planas presenta sus óleos más recientes, entre ellos una interesante “serie azul”, en la que se manifiesta la fascinación por las formas elementales y algo salvajes que distingue a este pintor ampurdanés.

Quel Doblas expone varias esculturas en diversos materiales: forja y bronce, en algunos casos pintados al gouache. Doblas cultiva un estilo vinculado con la modernidad radical en su vertiente mediterránea, con evocaciones de lo rural y ecos de los grandes clásicos recientes.

Lissi Bargalló procede del campo del diseño textil y gráfico, y en esta su primera exposición muestra unas interesantísimas acuarelas sobre papel hecho a mano. La obra de Bargalló propone una reflexión sobre los colores y sus juegos posibles.

Sebastià Ramis es uno de nuestros mejores representantes de la figuración. Su pintura es elegante y reflexiva, y en esta exposición propone una serie de retratos de pequeño formato realizados al pastel.

Oriol Tresserra constituye una rareza fascinante en el panorama artístico barcelonés: después de muchos años de aprendizaje en soledad y a la vez en contacto, gracias a su profesión, con los mejores artistas de Europa, finalmente se ha decidido a difundir su obra, de una madurez y una belleza extraordinarias que merecerá la atención de todos los que aman el arte.

Lluis Maria Todó

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